(+34) 625 279 347

Carro de compra0
Identificarse Registrar

Inicio Sesión

Usuario
Password *
Recordarme

REGISTRARSE

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Reload Captcha
Jueves, 03 Mayo 2018 00:22

3. LOS RECUERDOS DE LÉPIDO. V Nonas de Junio

Escrito por  Iber El Mercader Salluitano
Valora este artículo
(3 votos)

 

3 – LOS RECUERDOS DE LÉPIDO


-Marco Antonio. Pobre ignorante…- Pensaba  Marco Emilio Lépido, mientras tomaba una copa de sabroso VINUM MULSUM de la Tarraconense, acompañado de unas deliciosas olivas negras perfectamente aliñadas y disfrutando del sol de la avanzada mañana. Mientras... perdía su mirada en el infinito mar Mediterráneo, como queriendo ordenar sus recuerdos, antes de plasmarlos en el pergamino que tenía ante sí.

Esas vistas, eran el mejor regalo de libertad que poseía dentro de la jaula de cristal que era la lujosa villa que regentaba, situada sobre un acantilado de Circei, en el forzoso retiro al que le tenía sometido Octavio desde hacía ya 4 años. No era un cautiverio como tal, pues podía salir de ella con cierta regularidad, e incluso permitirse algún viaje propio al cargo de Pontifex Máximo que ostentaba, pero él sabía muy bien que cada movimiento era notificado rápidamente a Octavio y eso; para un hombre de alto linaje familiar, de 57 años, acostumbrado durante toda la vida a no dar más explicaciones que las que le imponían las obligaciones del estado, suponía una losa, que había llegado incluso a mermar su hasta ahora férrea salud.

 

“-Hace unos meses que has sido desposeído del título de triunviro. Te encuentras en Egipto con Cleopatra, y no dejo de pensar… ¿Cómo pudiste ser tan cándido, amigo Marco Antonio, de pensar que el ambicioso Octavio, iba a dejarte gobernar Roma a su lado? Máxime cuando pudiste ver como a lo largo de los años, a mi me fue arrinconando políticamente, buscando vagas e infundadas excusas. Manipulando tu opinión, y con tu beneplácito y apoyo, la del propio senado. ¿Acaso no sospechaste nada cuando en el 42 a.C, apenas 1 año después de la formación del segundo triunvirato; que por cierto… fue propiciado por mí y del que tú saliste claramente beneficiado, ya me quiso sacar del medio cuando ambos volvisteis de derrotar a los asesinos de Julio Cesar en la Batalla de Filipos en Grecia?. Aquel fue un objetivo común. El de no dividir fuerzas que debilitaran la república, pero luego ya le empezaron a sobrar “aliados”.

Primero fue la acusación infundada de mi supuesto apoyo a Sexto Pompeyo mientras estuve al gobierno de Roma en vuestra ausencia. Al no poder probar nada y tras privarme de mis amadas provincias de la Hispania Citerior y la Galia Cisalpina, consiguió que el senado me otorgase su provincia de África, vendiéndolo como una compensación para restaurar mi honor mancillado.

En el 40 a.C. tuve que partir y hacer efectiva la posesión de la provincia y permanecí en ella durante 4 largos años. Tú sabes perfectamente cuál era el objetivo de esa maniobra. Apartarme de la política activa de Roma. Pero entonces… no hiciste nada para impedirlo, querido amigo y creo que cuando en el 37 a.C. renovasteis el mandato del triunvirato por otros 5 años más, ya teníais pensado privarme del título.

Era un secreto a voces que ya no se contaba conmigo. Por eso, cuando en el 36 a. C. Octavio me pidió ayuda para apoyar con mis legiones la campaña en Sicilia contra Pompeyo, decidí aprovechar la ocasión de su ausencia y hacerme con el control de la isla tras sofocar parte de la revuelta.

20 legiones, Antonio. ¡Me hice con 20 legiones a mi mando! ¿Sabes lo que significaba aquello? Después de años de privaciones y sentirme denostado políticamente tanto tiempo, Roma… estaba a mi alcance de nuevo.

No me merecía ese trato injusto. He dedicado mi vida entera a esta ciudad, sacrificando todo lo que he tenido, tiempo y posesiones. Y ese niñato; que tiene 26 años menos que yo y 20 menos que tú, ¡me lo había arrebatado todo! Mi prestigio político estaba acabado ya. 

Ese podría haber sido nuestro momento. Pero tú, ya estabas en Asia con Cleopatra abandonando Roma a su suerte. Aún así me arriesgué. Pero… yo no soy un gran general como lo eres tú o el propio Octavio. Yo no sé hacerme con el control y la voluntad del ejército. ¡¡Por Jupiter!! Sólo soy un político… Cuando Octavio llegó a Sicilia, poco a poco mis legiones fueron desertando y poniéndose de su lado. ¿Y qué más podía hacer yo… sino rendirme?.

Ahora… en este forzoso destierro en Circei, 4 años después de ser acusado de traición, desposeído de mi título de triunviro, apartado de la política e incluso deshonrado al ser cambiado el nombre de aquella Colonia IULIA LEPIDA, que fundé hace 16 años a orillas del Hibervs flumen en la Hispania Citerior, que ahora se llama Colonia IULIA VICTRIX CELSA, me pregunto, ¿qué más podría perder yo?. Seguramente nada. La desgracia ya se cebó suficiente conmigo.

Pero hoy, todo se ha vuelto contra ti y quiero que sepas que a pesar de todo, no te guardo rencor querido amigo. Ahora que la guerra es inminente, te deseo suerte. La necesitarás, pues este perro de Octavio, cuya ambición es insaciable, no descansará hasta acabar contigo. Igual que hizo conmigo.

Si no puede ser en esta vida, nos encontraremos en el Hades. Espero que me aguardes allí por muchos años.-“

 

Siguiente capítulo: 4. UNA INESPERADA VISITA

Capítulo anterior: 2. EL EDICTO

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.


Completa la imagen de seguridad

newsletter

Suscríbete a nuestra Newsletter y recibirás en tu correo nuestros nuevos productos históricos, promociones y eventos en los que participamos.

EL PROYECTO ENTHECA

Somos apasionados de la historia antigua, la alimentación en época clásica y la arqueología experimental. Investigamos y recopilamos información sobre alimentos y productos consumidos en la cultura Mediterránea y especialmente en la península ibérica desde fenicios y tartesios hasta la romanización. Con este trabajo previo, seleccionamos los productos que luego comercializamos para hacer GASTROHISTORIA.

Proyecto Entheca. Comercio histórico de alimentos y objetos de época íbero-romana

CONTACTA CON ENTHECA

Si tienes una consulta y deseas que te ayudemos no dudes en ponerte en contacto con nosotros

Avda Industria, local 1
50016 Zaragoza España


(+34) 625 279 347
info@entheca.es

       

Este sitio utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario y para recopilar información estadística. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Saber más